#PlitviceLakes: Las sorpresas (des)agradables

Mi casa, su casa.

El plan original era este: Nuestros aventureros querían quedarse en Croacia unos 5 días. Después de la caminata alrededor de los lagos turquesas querían irse al oeste del país para disfrutar del sol y mar. Para dejar descansar sus músculos. Sin embargo, como diríamos en Eslovaquia, dile a Dios tus planes y hazle reír.

Creo que no solo le hicimos reír, sino se meaba de risa.

A lo largo de la noche empezó una tormenta de mil diablos. El Creador estaba muy preocupado por estar en la tienda de campaña al llover tanto. No estaba seguro de si se iban a encontrar en el mismo sitio, en el mismo camping, en el mismo pueblo, ni siquiera en el mismo país al día siguiente. Pensaba que los iba a llevar el viento. Al girarse hacia su hija, la veía durmiendo como un bebé, completamente sin molestia alguna por la tormenta. Tranquilamente descansaba en su saco de dormir, el Creador incluso empezó a sospechar si acaso Bar estaba muerta o algo parecido, porque nunca la veía dormir así en calma.

Radko no podía dormirse. Le daba muchas vueltas a todo. ¿Y si nos mata un relámpago? ¿Y si se cae un árbol por encima de la tienda de campaña?

Eran las dos de la noche. Barbora se giró al otro lado. El Creador no paraba de cabrearse por no poder conciliar el sueño, por estar preocupado por ellos, por darle pena que igual no iban a ir al mar. De pronto, se escuchó un trueno muy fuerte, la tierra se movió por debajo de él. “¡Ya está! ¡Me piro!” tomó la decisión final el padre. Empezó a abrir el saco de dormir, cuando se fijó que su hija medio-abrió sus ojos y susurró: “Te vas al baño en este tiempo?”

  • “¡NO! ¡Me voy al coche! ¡Aquí no se puede dormir!” respondió chillando Radko.
  • “Vale, buenas noches,” soltó Bar y volvió a cerrar sus ojos.
  • “¿Tú no vienes?” preguntó preocupado el padre.
  • “Yo estoy acostumgbhdfs.”
  •  “Tú qué?
  • “Yo sfsfkjre,” refunfuñaba Barbora. Los científicos estadounidenses sospechan que en aquel momento quería expresar que ella estaba acostumbrada a dormir en la tienda de campaña durante las tormentas, gracias a sus tiempos bonitos pasados en los campamentos de scout.

El padre estaba lleno de miedo por ella, pero es que ella no colaboraba y parecía estar tranquila. Además, su lumbar lo estaba matando, no tenía fuerza para sacarla de la tienda de campaña. Estoy viejo para estas mierdas, repetía en su cabeza. Volvió a decir en voz alta “ME VOY AL COCHE”, pero Barbora seguía frita. Al abrir la cremallera en la tienda, Barbora empezó a manifestar los signos de la vida de nuevo. MENOS MAL, no es imbécil y se viene al coche también, se calmó el padre. Pero no, Barbora tan solo se sentó, abrió su saco de dormir, abrió un bolsillo dentro de su saco, sacó su teléfono móvil y se lo pasó a su padre.

  • “Me lo llevas al coche si te vas pa’llá?” dijo Barbora y volvió a tumbarse.

Mi niña es subnormal, pensó en ese momento el padre. Bueno, por lo menos no llevaba nada de metal puesto y el móvil se lo dejó. Si no va a mover demasiado, no debería pasarle nada. Entonces se unió a mí y a Zobko.

En el coche tampoco tenía un sueño de maravilla. No es que yo o Zobko roncáramos, sino que se despertaba cada dos por tres para controlar si la tienda seguía en su sitio. A las 6 de la mañana se fijó que su hija iba al baño. Seguía lloviendo mucho, pero Barbora parecía como si no le afectara de ninguna manera. El Creador flipaba con ella, siempre se acordaba de ella como de una “princesa” en los vestidos y faldas. Ahora la veía como una mujer que convivía con la naturaleza de manera super natural. Al regresar pasaba por el coche:

  • “¿Qué tal?” Preguntó.
  • “Bien, pero pedimos en Wish un buen tiempo y nos trajeron algo diferente de lo pedido,” replica Radko.
  • “Jajaja, es lo que suele pasar conmigo. Las leyes de Murphy, jajaja,” se ríe la hija.
  • “Entonces… ¿Qué hacemos?”
  • “A ver, déjame ver el tiempo para hoy y para mañana. Hostia… En esta zona va a llover y haber tormentas fuertes hasta la semana que viene. Pero tengo una buena noticia, debajo de Zadar hace muy buen tiempo. Treinta grados, solecito…”
  • “No vamos a ir a Split o dónde sea hacia el sur para echarnos dos veces al mar, Barbora.”
  • “Cierto, no tiene ningún sentido. Entonces…”
  • “¿Entonces?”
  • -“Nos vamos a ir casa,” concluyó Bar.

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