#PlitviceLakes: La decisión de Sofia

El otro día estuvimos flipando que nadie en el mundo occidental conoce Winnetou. El héroe de los libros de Karl May, posteriormente protagonizado por Pierre Brice. El apache, el indígena con la mirada firme, el cabello brillante como si usase H&S, decorado con un penacho indio. ¡Vamos, chicos, es que Winnetou es una leyenda! Se hermandad con Old Shatterhand es tan hermosa, emocionante. ¿No os parece? Oh, claro, no los conocéis. Chicos, esos dos se cambiaron hasta la sangre… Eso sí que es una amistad de cien mil puntos, ¿no? La mayoría de la gente haría “Ewww”.

Fuente de la foto: https://www.tourism-review.com/winnetouland-in-croatia-commemorates-famous-apache-hero-news1690

Bueno, da igual ahora Winnetou, retomamos nuestra aventura de los lagos croatas.

No os voy a mentir. Mientras Barbora con su padre dormían en el suelo, doblados en la colchoneta, yo dormía cómoda, estirada en los asientos de nuestro coche, como una princesa. Zobko, la cámara también descansaba tranquilamente a mi lado. Jeje, qué los aventureros disfruten de su tienda, muhahahha.

De pronto escuché golpes. Empezaban poco a poco, pero la intensidad subía cada vez más. Nooo. No puede ser. ¿Cómo que llueve? ¿Pero que hemos viajado tanto para la lluvia? ¿En serio? ¡Me cago en las mochilas de senderismo!

Tuvimos las entradas para entrar al parque nacional para las ocho. Y la lluvia estaba tomando las riendas muy agresivamente. A las seis de la mañana, aunque supuestamente ya debería haber luz, la oscuridad dominaba el camping Korana. “ ¡JODER! ¡ME CAGO EN TODO!” se oyó de la tienda. Sonaba como el padre de Barbora. Al instante le respondía una voz medio dormida: “ ¿Qué pasa?” “Está lloviendo como si alguien hubiese tirado millones cubos de agua. Vamos, eso no es ni lluvia, ni siquiera ves un metro adelante…” “ ¿Estás de coña?” se le escapó a Bar. “Ojalá. ¿Qué vamos a hacer? He mirado el tiempo, supuestamente en dos horas se debería tranquilizar un poco, pero tampoco mucho. Va a llover todo el día. TODO EL DÍA.” “Si me intentas decir que hemos llegado para nada, me corto las venas.”

Sentados media hora en el coche, todos juntos, intentábamos a llegar a alguna conclusión. Irnos. Esperar. Estar por allí, y a ver si se mejora el tiempo en un día, dos…

¡Las putas leyes de Murphy! (Siento mucho mi vocabulario, es que me daba pena por nosotros. Me emocioné mucho. Encima fue mi primera aventura y ya se cagó…)

“Supuestamente la lluvia tardará tres días. Pero solo en esta zona. En plan, desde las fronteras hasta Zadar más o menos,” googleaba Bar.

“Tampoco tengo tantos días libres en mi trabajo. Y no voy a ir más allá de Zadar solo para aprovechar el tiempo.”

“Entonces qué? ¿Quieres volver?” Le preguntó mi amiga, esperando el “no”, esperando cualquier respuesta más optimista a la de “volveremos a Eslovaquia, esto no tiene ningún sentido”. Que no responda eso, por favor. Estaba rezando hasta yo, aunque no pueda unir mis manos para llevarlo a cabo tal como se debe.

Silencio.

Lagos de Plitvice en lluvia, tecleaba Barbora en el buscador de Google. “Aunque llueve, los lagos son preciosos aún así. ¡No os dejéis desanimar!” “Nosotros llegamos justo en la época de las lluvias. Al principio estábamos muy tristes por aquello, porque somos una pareja de mayores y además viajamos desde Estados Unidos solo para verlos. Teníamos miedo que no podíamos andar bien. Al final decidimos hacer el senderismo a pesar de que tiempo no era ideal y no nos arrepentimos nunca. Los caminos están bien hechos, hasta para las abuelitas que se temblan como yo, hihi.” “Los lagos de Plitvice, hermosos tanto con el sol como con la lluvia.” Leía en voz alta mi colega, deseando cambiar la opinión de su padre.

“Pero chiqui, que yo no quiero ir a casa, yo tengo claro que ya que conducí para llegar aquí más de ocho horas, ya me quedo y lo hacemos. ¿Acaso pensabas que me quería ir?”

OLEEEEEEEEE, esas sí que son las palabras de un aventurero verdadero.

Madre mía, madre mía, it’s happening.

Apuesto mi riñón, pese a que no tengo ninguno, a que Winnetou con Old Shatterhand tampoco se dejaran desmotivar con la maldita lluvia. Mis queridos apaches decidieron mear contra el viento, como dirían los eslovacos, y también emprenden el viaje. ¡Estoy muy orgullosa de ellos! Zobko empezó a saltar hasta tres metros hacia arriba. Se emocionó tanto que hasta se puso nervioso y no quería encenderse. Amigo, hay que espabilarse, hay que sacar el lado bonito de toda esta experiencia.

La verdad que le entiendo. Tenía una tarea muy fuerte. Sacar lo mejor de los lagos en sus tiempos de mal humor. De la depresión. De la oscuridad. Pero yo confiaba en él.

Los aventureros se prepararon para seguir los pasos del apache y su hermano blanco. La fruta, los bocadillos, botellas llenas de agua, el paté, el cuchillos suizo, el botellín pequeño de Jameson, los impermeables… Listos.

Entraron en el coche como unos men in black, limpiaron las gafas de miopía y arrancaron. La próxima parada en 8 km, en la puerta del parque.

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